Por: Tito Olivo Economista y analista Geopolítico
Abril parece ser el mes en que se mueve la capa tectónica política y social de América Latina, principalmente en el Caribe. En este análisis, me referiré a tres «abriles» particulares que entiendo han sido determinantes en términos políticos y sociales: abril de 1948 en Bogotá, abril de 1961 en Cuba y, finalmente, abril de 1965 en la República Dominicana.
Aunque estos tres hitos están distribuidos en el tiempo y el espacio geográfico sin una conexión aparente, como investigador de hechos históricos y geopolíticos, sostengo que existe un entronque común: la influencia de los intereses estratégicos de los Estados Unidos, vinculada directamente a cada uno de estos sucesos.
El Bogotazo: El estallido de una deuda social
El primer abril al que me referiré es el del Bogotazo en Colombia (9 de abril de 1948). Este fue el detonante de un proceso que venía gestándose años atrás. Considero de suma importancia conectar este evento con la Matanza de las Bananeras (diciembre de 1928) en la Ciénaga, Magdalena.
Para sacar a flote la verdad sobre ese crimen impulsado por la United Fruit Company (conocida en nuestro país como Grenada Company), un joven abogado y diputado liberal se empleó a fondo: Jorge Eliécer Gaitán. Según documentos del Centro Nacional de la Memoria Histórica de Colombia, Gaitán protagonizó en 1929 el debate «Cuatro días de verdad», denunciando la subordinación del Estado colombiano a los intereses de la transnacional bananera. Gaitán describió la zona como una «Nicaragua colombiana», donde el Ejército actuaba bajo las órdenes de los empleados de la compañía.
Esta defensa impulsó a Gaitán como líder nacional, creando una fractura en el Partido Liberal entre la élite conservadora y la corriente democrática y revolucionaria que él encabezaba. La división facilitó el ascenso del conservador Mariano Ospina Pérez, iniciando un período de violencia. Para 1948, Gaitán era el candidato indiscutible para las elecciones de 1950, pero su programa de reformas profundas chocaba con los intereses de la CIA y las bananeras. Su asesinato el 9 de abril abrió las puertas del infierno en Colombia, una sublevación que aún resuena. Como dato histórico relevante, un joven dirigente estudiantil llamado Fidel Castro estuvo presente en aquel evento en Bogotá.
Cuba: De Bahía de Cochinos al socialismo
La historia le tenía preservado un lugar privilegiado a Fidel Castro. Tras su vivencia en el Bogotazo y ante el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Fidel lideró a la «Generación del Centenario». Tras el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959, el enfrentamiento con EE. UU. fue inmediato.
El 15 de abril de 1961, aviones B-26 con insignias falsas bombardearon puntos clave en la isla. Fue en el entierro de las víctimas, el 16 de abril, cuando Fidel declaró el carácter socialista de la Revolución. Apenas un día después, el 17 de abril, se produjo el desembarco por Bahía de Cochinos. La invasión fue desarticulada, marcando el punto de quiebre definitivo entre Cuba y Washington; una ruptura que persiste hasta hoy bajo un asfixiante bloqueo económico y energético.
República Dominicana: La Revolución Constitucionalista
Curiosamente, a principios de 1947 en Cuba, el exilio dominicano preparaba una expedición para derrocar a Trujillo (Cayo Confites), donde un joven Fidel Castro coincidió con Juan Bosch. Tras el ajusticiamiento del dictador y el posterior golpe de Estado de 1963 contra el gobierno legítimo de Bosch, la inestabilidad del Triunvirato y el sacrificio de Manolo Tavárez Justo radicalizaron al pueblo.
Así llegamos al tercer hito: el 24 de abril de 1965. El Movimiento Constitucionalista, liderado por jóvenes oficiales como el coronel Fernández Domínguez, buscaba el retorno a la legalidad y a la constitucionalidad sin elecciones, lo que trajo un enfrentamiento cívico-militar con Wessin y sus soldados. Cuando las tropas constitucionalistas derrotaron a las fuerzas del CEFA en la batalla del puente Duarte, EE. UU. procedió a la segunda intervención militar el 28 de abril. Bajo la dirección del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, la revuelta se transformó en una Guerra Patria, sellando el destino de nuestra soberanía en el siglo XX.
Conclusión
Estos tres abriles demuestran que el Caribe y América Latina no son escenarios aislados. Bogotá, La Habana y Santo Domingo han sido epicentros de una misma lucha por la autodeterminación frente a una hegemonía imperialista que, históricamente, ha preferido la bota militar o gobiernos de fuerza, antes que el avance de los movimientos populares.










Deja una respuesta