Eleazar Mujica Sánchez[1]

Con este tercer artículo que orgullosamente “Tiempo Latino” publica en su plataforma este 9 de mayo, el profesor y Dr. Eleazar José Mujica Sánchez, de la República Bolivariana de Venezuela, culmina esta interesante, novedosa y amplia trilogía sobre el rol del Sur Global en el presente y futuro en la reconfiguración de la geopolítica petrolera mundial en el Siglo XXI. Una verdadera contribución que, desde el pensamiento crítico, reivindica las luchas del Sur Global e invita a seguir reflexionando en su relación con la geoeconomía del Sur Global.
[1] Sociólogo Summa Cum Laude (UCV). Especialista en política y comercio petrolero internacional (UCV). Doctor en Ciencias Sociales (UCV). Profesor-jefe del Departamento de Análisis Económico, Político y de la Planificación, Escuela de Sociología FaCES-UCV. Profesor de Posgrado (Especialización y Maestría) en Economía y Administración de Hidrocarburos (FaCES-UCV). Profesor de Geopolítica en la Universidad Venezolana de los Hidrocarburos (UVH). Profesor de Política y Economía Petrolera en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual (IAEDPG) Profesor en la Academia Militar Bolivariana- FANB. Director de la Gestión de Investigación del Servicio Autónomo Instituto de Estudios Petroleros (SAIEP)-MINPET.
Email: asesor.politicapetroleo21@gmail.com
Consideraciones Para el Debate Desde la Óptica de una Epistemología del Sur Global en la Reconfiguración de la Geopolítica Petrolera Mundial en el Siglo XXI.
En este siglo XXI las tensiones geopolíticas indican que la lista de puntos de fricción es larga y el espectro sumamente amplio. Esa lista incluye desde el conflicto en Ucrania y la disputa por la Guyana Esequiba, hasta el ciberespionaje (bajo el esquema de seguridad nacional), así como la guerra comercial EEUU-China. Más recientemente, se han sumado los bombardeos ocurridos el pasado mes de enero sobre Venezuela Bolivariana (VB) que mantiene secuestrado y preso en EE.UU., al presidente constitucional, Nicolás Maduro. Igualmente, como ya lo he indicado, desde el pasado 28 de febrero, EE.UU., en sinergia con Israel, ha perpetrado feroces ataques y nuevas amenazas sobre Irán. El pasado 4 de mayo el presidente Trump ha reiterado su amenaza pública —la primera vez ocurrió el 6 de abril, cuando entonces afirmó, refiriéndose al día 7 de abril que “esta noche desaparecerá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente sucederá”. — de “borrar” a Irán.
En efecto, este 4 de mayo Trump advirtió que si Iránatacaba algún barco estadounidense en las cercanías del estrecho de Ormuz sería “borrado de la faz de la Tierra”. Ya antes, específicamente, el domingo 3 de mayo, Trump anunció el inicio del “Proyecto Libertad”, una operación mediante la cualel ejército estadounidense “guiará” y escoltaría a partir del 4 de mayo a los barcos que llevan semanas varadosen el Golfo Pérsico hacia su salida a través del estrecho de Ormuz. En virtud de esto, Trump enfatizó en declaraciones a la cadena Fox News que “Irán ha recibido solo 24 horas. Después de eso, el mundo podría presenciar uno de los ataques aéreos más devastadores jamás vistos”. Trump vuelve a justificar la puesta en marcha de esta operación con otra mentira monumental y en esta oportunidad ha dicho por su red social Truth Social que “países de todo el mundo” le habían solicitado dicha intervención para garantizar la seguridad en la zona.
En respuesta, Irán mantienen una postura contundente y, en ese sentido, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional de su Parlamento Ebrahim Azizi, ha señalado que “cualquier injerencia estadounidense en el nuevo régimen marítimo del estrecho de Ormuz se considerará una violación del alto el fuego». Asimismo, subrayó que “el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico no se regirán por las delirantes declaraciones de Trump” agregando que “¡nadie creerá en sus teorías conspirativas!”. El resultado es que EE.UU., ha desistido de esta operación de escoltar militar de Ormuz y antes las expectativas de un acuerdo entre EE.UU., e Irán, el precio del petróleo bajó entre el 4 y 7 de mayo, a tal punto que ese día el Brent se situó por debajo de 100$/b, alcanzando 99.8$/b, en tanto que, el West Texas Intermediate (WTI), también continuó su baja situándose en 94 $/b. La misma suerte declinante también alcanzó a la cesta OPEP que bajó a 106.46 $/b, lo que representó una caída de 5.8 $/b, equivalente a un 5.17% con respecto a la jornada del 6 de mayo. Sin embargo, este 8 de mayo tras producirse ayer nuevos ataques por parte de EE.UU., sobre Irán, afectando el alto el fuego, se produce un alza nuevamente sobre el precio de petróleo, con lo cual el Brent vuelve a superar los 100$/b, cotizándose en 103.37/b y el WTI se aproxima a 100$/b, subiendo a aproximadamente 97$/b. Mientras que la cesta OPEP, presenta un promedio alrededor de 115$/b lo cual supone una diferencia de aproximadamente 7$/b con respecto a abril cuando su precio promedio se ubicó en 108.34$/b.
En las circunstancias y dinámica de este conflicto, como era de esperarse, el precio del petróleo se ve impulsado hacia arriba por la prima geopolítica, a tal punto que entre marzo y lo transcurrido de hasta inicio del presente mes de mayo, se ha estado moviendo hacia arriba oscilando, incluso por encima de los 100 dólares/barril. Revisando, por ejemplo, el OPEC Monthly Oil Market Report – April 2026, encontramos que, en marzo, el valor de la canasta de referencia de la OPEP (ORB) aumentó en $48,46/b con respecto al mes de febrero —libre hasta el día 28 de la referida conflictividad— para alcanzar un promedio de $116,36/b. El contrato a plazo del Brent de ICE aumentó en $30,23/b con respecto al mes anterior, para un promedio de $99,60/b, y el contrato a plazo del WTI de NYMEX aumentó en $26,48/b con respecto al mes anterior, para un promedio de $91/b.
Por su parte, en cuanto al precio del crudo Merey de referencia venezolana en la cesta OPEP, el precio del crudo venezolano pasó de52.31 $/b en febrero a 85.92$/b en marzo, lo que se constituye en una referencia de 33.61$/b, equivalente a64.25%. Esta tendencia alcista, por encima de 100 dólares se mantuvo a lo largo del pasado mes de abril, situándose el día 30 de ese mes, en 126 $/b para la cesta Brent, vale decir, la cotización más alta para este petróleo en los últimos cuatro (4) años, es decir, desde el alza que sufrió el petróleo en el contexto del conflicto Rusia-Ucrania en el año 2022.
Es importante precisar que, la OPEP plus en su reunión del 3 de mayo, anunció elevar su objetivo de producción a 188MBD para el venidero mes de junio, sumando así tres incrementos mensuales consecutivos. De hecho, en su penúltima reunión del 5 de abril ya había acordado incrementar su producción en 206MBD a partir de mayo. Aunque, tal acción es de carácter simbólica, puesto que la producción sigue afectada por la situación de conflicto y cierre del estrecho de Ormuz. Esta medida busca enviar un mensaje de tranquilidad que contribuya a la estabilidad del mercado petrolero internacional que se ve amenazada por la vulnerabilidad a la infraestructura energética en esa región cuya restauración no solamente es costosa, sino que requiere de un periodo de tiempo significativo para volver alcanzar su plena capacidad. Por ahora y mientras continúe el conflicto será poco probable que los países del Asia Occidental puedan mantener la normalidad operativa, haciendo inviable elevar la producción. Ni siquiera Emiratos Árabes Unidos que anunció separarse de la OPEP podría utilizar su capacidad ociosa por las limitaciones que impone el estrecho de Ormuz; por el contrario, ha visto caer drásticamente su producción.
De hecho, desde iniciado el conflicto, los países del Asia Occidental, incluidos los que son miembros de la OPEP han disminuido sus volúmenes de producción. Efectivamente, en marzo, la producción de petróleo en el seno de la OPEP experimentó una contundente caída que superó los siete millones y medio de barriles diarios, como consecuencia de las circunstancias de hostilidad que se vive en el Asia Occidental. Se trata de la mayor caída de la Organización en décadas, por lo cual ahora la OPEP ha disminuido su producción de casi 29 millones de barriles diarios (29MMBD) alcanzada en febrero a aproximadamente 22 MMBD en febrero. Tal escenario continúa afectando la producción en Irán, así como en Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Por ejemplo, entre febrero y marzo, estos países tuvieron variaciones hacia abajo en su nivel de producción. Ciertamente, estos cinco países acumularon en conjunto en marzo una caída de 7.625MMBD, tal como puede visualizarse en el siguiente cuadro:

Aunque los niveles de producción de abril todavía no se han publicado, —la OPEP señaló que su nuevo boletín mensual se publicará este 13 de mayo, es decir, la próxima semana— en virtud del monitoreo y estudio que realizo sobre el mercado petrolero y específicamente del conflicto en el Asia Occidental, está claro que la afectación a la producción petrolera en los países señalados en el cuadro se intensificó en abril. Se estima que el volumen de suministros de petróleo provenientes de los países del Golfo Pérsico descendió un 57% el pasado mes respecto a los niveles previos al inicio de las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
De allí que la producción petrolera de la región se redujo en 14.5MMBD en ese mes. Por supuesto, esta sumatoria involucra a otros países del golfo Pérsico que no están en la OPEP, como, por ejemplo, Qatar, Baréin y Omán, que también son productores de petróleo. En concreto, la caída en esa región para el mes de abril se estaría aproximando a diez millones de barriles diarios (10MMBD). No es casual que, según los últimos datos de la firma de servicios industriales Baker Hughes (dado a conocer a inicios de este mes de mayo), el conteo de plataformas activas descendiera a 1.715 unidades en abril, lo que representa una contracción mensual del 4.2% y una caída interanual del 5.3% frente a 2025. Esta firma, además, señala que la región del Asia Occidental experimentó un recorte de 20 instalaciones, situándose en 480 unidades, afectada directamente por las tensiones bélicas y la inestabilidad en los corredores logísticos.
No obstante, si bien la geoestrategia puede concebirse como una rama de la geopolítica, es importante precisar que, mientras la geopolítica intenta predecir el comportamiento en términos de posicionamientos y poder a escala internacional, la geoestrategia analiza y relaciona los problemas de estrategia y de seguridad nacional con los agentes geográficos. Se trata de un concepto relativamente moderno, aunque hace alusión a algo que, en realidad, ha existido desde hace siglos. Lo geoestratégico está más vinculado con el Estado Nación, vale decir lo que es de su dominio en la formulación y elaboración de sus estrategias. En cambio, en lo geopolítico ya no se reduce en el plano externo exclusivamente a las diferencias entre Estados, sino que pueden entrar otros actores distintos.
En el mercado petrolero, es natural observar una diferenciación de actores que incluye desde los Estados productores, hasta las compañías transnacionales, inversionistas, así como los Estados consumidores, pero también aquellos países por cuyas geografías se encuentran las principales rutas geográficas utilizadas para transportar el petróleo, tal es el caso, por ejemplo, en Asia de lo que históricamente han representado los estrechos de Malaca y el de Ormuz. Estos son los principales canales por donde transita no solo el petróleo comerciado entre países del continente asiático, sino también casi un tercio del comercio mundial del crudo. La República Popular China recibe un 70% de sus importaciones energéticas por vía marítima. Japón y Corea del Sur presentan características similares al caso chino.
En realidad, el estrecho de Malaca, ubicado en el Sudeste Asiático, viene a ser la principal ruta para el petróleo que circula desde el golfo Pérsico, fundamentalmente hacia eso países del Asia Oriental. Sin embargo, a diferencia del estrecho de Malaca que es solo ruta de tránsito para el petróleo, el estrecho de Ormuz reviste mayor importancia toda vez que, en su área, además, de ruta de transito confluye un área vital de la producción petrolera, por eso es que este último estrecho es capaz de genera mayores impactos, impidiendo a los grandes productores mundiales disminuir su producción tal se ha puesto en evidencia en los datos plasmados en el cuadro que he presentado anteriormente. De hecho, el estrecho de Ormuz tiene unas prerrogativas geopolíticas indiscutibles, tras su dominio efectivo sobre el flujo de un volumen petrolero de, por lo menos, 20 MMBD.
A propósito, el mar del Sur de China es una de las rutas marítimas más importantes del mundo que atraviesan las Islas Paracel y Spratly, donde transitan a diario, aproximadamente, la mitad del tráfico marítimo mundial, un tercio del petróleo y más de la mitad del Gas Natural Licuado (GNL). Por tanto, es la principal ruta de tránsito de petróleo y mercancías que entran y sale de China. En ese sentido, es importante subrayar que, mientras el 85% de la capacidad de producción de petróleo y gas de China se encuentra en tierra firme, el 15% proviene de reservas ubicadas en el mar en aguas someras.
No en vano el mar de la China Meridional ha sido durante años una fuente constante de tensión, por ser objeto de reclamaciones territoriales y marítimas de varios países: China, Vietnam, Filipinas, Malasia, Indonesia y Brunéi. La región es frecuentemente escenario de las llamadas misiones de “libertad de navegación” organizadas, obviamente, por el imperio estadounidense. En suma, la participación de varios países en este conflicto lo convierte en uno de los pocos conflictos territoriales multilaterales en el escenario internacional, activado por la competencia en el acceso a nuevas reservas de petróleo, gas, recursos pesqueros y materias primas, el sentimiento nacionalista y la escalada militarista. Por lo cual, desde el punto de vista chino, las acciones de EE.UU., en la región son una forma de interrumpir su crecimiento pacifico como nueva potencia, y lo acusa de utilizar la libertad de navegación como excusa para mantener la presencia militar en el Sudeste Asiático y alterar la correlación de poder.
Otro aspecto relevante dentro del tema de las rutas petroleras y los países que se benefician de ellas lo constituye el caso de Singapur, país insular del Sudeste Asiático que, aunque no posee recursos petroleros ni de gas natural es, —gracias a su posición geoestratégica sobre el estrecho de Malaca— el mayor centro de refinación de esa subregión de Asia. Por tanto, se demuestra con esto, como ya subrayé en la parte II de este trabajo, el peso de la geografía sobre lo geopolítico.
De cualquier manera, los conflictos que ahora promueve EE.UU., en correspondencia con sus pretensiones absurdas de un mundo unipolar están generando grandes tensiones e incertidumbres sobre el rumbo que podría tomar la economía mundial. A inicio de año y hasta marzo, se estimaba un crecimiento de 3,1% para el presente año, así como de 2,2% para EE.UU. En cambio, se presagia que, de continuar el conflicto sobre el estrecho de Ormuz, las estimaciones de crecimiento económico, como también las de la inflación, entre otros indicadores y variables macroeconómicas podrían resultar afectadas negativamente para la economía mundial.
En cambio, como en las mayorías de sus guerras, la confrontación iniciada hace más de dos meses por EE.UU., en conjunto con el Estado sionista de Israel, contra la República Islámica de Irán, es obvio que esta no ha salido como lo tenían previsto, pues no le valió asesinar al alto mando político y religioso de la revolución iraní para imponerse sobre ese país. Contrario a lo que esperaban, Irán no se ha rendido ni ha cedido en sus actuaciones sobre el estrecho de Ormuz; tal parece que no lo hará, a menos que EE.UU., acepte las condiciones que Irán ha expuesto para una negociación y cese. Se olvida EE.UU., en su ignorancia y arrogancia desproporcionada que Irán es una civilización milenaria, ergo, historia profunda del Imperio Persa que no conoce de retroceso en la confrontación, cuando le asiste la razón y la justicia. Además, Irán, actuando como una verdadera potencia emergente en Asia Occidental, se atrevió a convertir en objetivos de ataques las bases e instalaciones militares estadounidenses en esa región, a pesar de que ellas mantenían operativos varias decenas de miles de militares gringos.
Por otro lado, es cada vez más evidente el declive de EE.UU., (Ya antes he abordado esta temática en El Eminente Declive de los Estados Unidos y la Emergencia de un Mundo Multicéntrico y Pluripolar. Breves notas para su comprensión, publicado el 10 de abril de este 2026 en
https://tiempolatino.org/2026/04/10/el-eminente-declive-de-los-estados-unidos-y-la-emergencia-de-un-mundo-multicentrico-y-pluripolar-breves-notas-para-su-comprension/) como otrora potencia hegemónica, pues no sólo el ascenso tecnológico, comercial, militar y económico de China y Rusia dan cuenta de su oposición al supremacismo estadounidense, sino que también en el resto del Sur Global —e incluso en algunos aliados históricos de Estados Unidos en Europa— se observa que existen líderes y países marcando distancia de los valores y códigos culturales y económicos que ese imperio pretenden aplicar a escalar mundial con la sumisión de los países.
En este momento, sus obsesiones patológicas por desmontar el sistema político y religioso en Irán, así lo demuestran, mientras tanto, Irán, cada vez gana más adeptos y simpatía en el mundo y pudiéramos decir, en términos matemáticos, que esta crece, en proporción directamente proporcional a las amenazas y actuaciones crueles de EEUU e Israel y otros aliados, sobre la noble y valiente civilización iraní. Estos mismos adeptos, simpatizantes y, en fin, todo ese sentimiento de solidaridad en oposición a las macabras y criminales acciones estadounidenses e israelís, se expresan, de la misma manera, en apoyo al pueblo heroico de Palestina, victima desde 1948 del mayor genocidio, perpetrado por el sionismo. A esto habría que sumar la actitud de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar países del Asia Occidental que han negado a EE.UU., el uso de sus territorios, espacios aéreos y aguas territoriales para operaciones contra Irán.
Por supuesto, sabemos que detrás de todas estas pretensiones imperiales de EE.UU., se encuentra el “poder profundo” y, por ende, el Sionismo; la fuerza que está detrás de la política imperial estadounidenses, particularmente en la guerra contra Irán. El lobby judío es muy poderoso en los grandes sectores económicos de EE.UU., sobre todo en las finanzas. En efecto, este lobby tiene una gran influencia cuando se le compara con otros lobbies como, por ejemplo, el lobby árabe y el lobby del petróleo. Al respecto, los profesores estadounidenses en materia política y de relaciones internacionales, John j. Marsheimer (Universidad de Harvard) y Stephen M. Walt (Universidad de Chicago), en su libro: El lobby israelí la política exterior de Venezuela (2007. Madrid, España: Editorial Taurus), señalan lo siguiente:
Empleamos la expresión “lobby israelí” como abreviatura oportuna para designar una amplia y dispar coalición de individuos y organizaciones que trabajan activamente para conformar la política exterior estadounidense e imprimirle una dirección claramente proisraelí. El lobby no es un movimiento único, o unificado, dotado de una cúpula de liderazgo central, y los individuos y los grupos que forman esta amplia y dispara coalición a menudo discrepan en cuestiones políticas concreta. Tampoco se trata de un conciliábulo o de una conspiración. Por el contrario, las organizaciones y los individuos que componen el lobby operan en campo abierto, y de la misma forma que cualquier otro grupo de interés. (2007, p. 189)
Sin embargo, aclaran los autores que:
El empleo del término “lobby israelí” es en sí mismo un tanto engañoso, en la medida en que muchos de los individuos y algunos de los grupos de esta coalición flexible y nada compacta no toman parte en actividades formales de lobbying (es decir, esfuerzos directos para persuadir de algo a los representantes elegidos).
Más bien se da el caso de que las diversas partes del lobby trabajan con cierta independencia y con objeto de influir en la política estadounidense de modos diversos, como suelen hacer tantos otros grupos de interés. Quizás con más exactitud habría que hablar de “comunidad proisraelí”, e incluso de “movimiento de ayuda a Israel”, porque el abanico de las actividades que emprenden los distintos grupos va más allá del simple lobbying. No obstante, como mucho de los grupos clave si ejercen el lobbying, o la presión propiamente dicha, y como el término “lobby israelí” está acuñado propiamente dicha, y como el término lobby israelí” está acuñado en la lengua corriente (junto con otras etiquetas como “lobby agrario”, “lobby de los seguros”, lobby de las armas”, u otros lobbies de carácter étnicos) … (2007, pp.189-190)
En este orden de ideas, puede precisarse lo que muy bien define el Dr. y profesor Franklin González en política exterior (I y II) del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos (IAEDPG) y con una vasta experiencia diplomática, cuando refiere en su libro: La Geopolítica, la Doctrina Monroe y Venezuela (2024. Caracas: Tribunal Supremo de Justicia: Fundación Gaceta Judicial, Coordinación de Información Documental, Ediciones y Publicaciones) el comportamiento de la política exterior de EE.UU., destacando que “su política exterior ha estado concentrada en los valores que los “poderes fácticos” y el “estado profundo” defienden al interno de esa nación y, por extensión, también lo hacen en el resto del mundo.” (2024, p. 15).
Además, el Prof. González, aclara que:
Todos, y más allá de la frase latina mutatis mutandi, respondiendo a los intereses de los que realmente mandan en ese país: los “poderes fácticos” (constelación de fuerzas económicas, sociales, políticas, militares e intelectuales que diseñan, elaboran y ejecutan la política exterior de ese país, entre las cuales se encuentran el Pentágono, la Casa Blanca, los think tanks, (tanques pensantes) y los lobbies (grupos de presión o de cabildeo) de distintos tipos, las transnacionales, los grandes grupos económicos) o el “Estado profundo” (una especie de gobierno en la sombra). (2024, p. 45)
En su opinión “queda claro que los Gobiernos estadounidenses, como administradores de la “cosa pública”, responden al interés nacional del “Estado profundo”, que es quien realmente manda a lo interno de esa nación y marca la pauta en la política exterior. (2024, p. 54) Del mismo modo, el Prof. González, advierte que:
Estados Unidos, en política exterior, pone el énfasis en el instrumento de la guerra y lo hace porque se consideran los elegidos para plagar de libertad y democracia al mundo y también se consideran los defensores de los derechos humanos por doquier, pero, además, porque su economía no crece sino lo hace a partir de las empresas de armas y por eso tiene bases militares por todos los continentes y es el promotor número uno de las guerras que deben tener incendiado al mundo precisamente para vender esas armas. (2024, p. 20).
Igualmente, el Prof. González si bien sugiere que debe aplicarse la analéctica (Enrique Dussel), que significa ponerse en el lugar del otro, tiene claro que “eso no lo comprenden los ‘poderes facticos’ o el “Estado profundo” que manda en EE.UU. (2024, p. 75)
Por otro lado, es importante resaltar que, tanto en el Asia Occidental como en ALC, China y Rusia están presentes con muy buenas relaciones de todo tipo. De hecho, China es el mayor socio comercial de varios de los países de Asia Occidental, por su condición de ser el primer importador de petróleo a escala mundial, pues China que importaba para el 2025, según el anuario estadístico de la OPEP 2026 que se acaba de publicar, 11. 612MMBD, promedió de acuerdo con el último boletín mensual de la OPEP (abril, 2026) 12.6 MMBD en febrero de 2026, un volumen muy por encima del rango de los últimos cinco años para ese mes y, al mismo tiempo, con una variación de 988MBD —aproximadamente un millón de barriles por día— en términos absolutos con respecto al promedio de 2025 (11. 612MMBD), lo que equivale a un incremento relativo de 8.50%. También para febrero las importaciones de productos refinados en China aumentaron considerablemente.
En consecuencia, China está importando más de doce millones y medio de barriles (12.6 MMBD) por día para satisfacer el nivel de su demanda que se aproxima a 17MMBD, ya en 2025 su consumo promedió 16.884MMBD. China, alcanzó una producción petrolera promedio en 2025 de 4.321MMBD. Aunque, en el primer trimestre de este 2026, ha mantenido un nivel similar que se aproximó a 4.4MMBD, en abril alcanzó una producción récord de 4.6MMBD. Al mismo tiempo, China ha estado acumulando reservas estratégicas de petróleo que ahora se estiman en 1.200 millones de barriles y que podrían resultar suficientes para cubrir aproximadamente 100 días de importaciones. Esta estrategia se ha planificado en virtud del conflicto provocado por EE.UU., en el Asia Occidental, así como también ante las tensiones comerciales y, sobre todo, contra la incertidumbre internacional y las actuaciones impredecibles de Trump. No perdamos de vista que, entre sus proveedores se encuentran Arabia Saudita, Rusia, Irak, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Adicionalmente, ante las pretensiones estadounidenses, China ha emitido una orden legal que prohíbe a sus empresas cumplir con las sanciones de EE.UU., contra Irán, calificando estas medidas de violación al derecho internacional y a las normas internacionales básicas. Asimismo, China ha estado facturando el petróleo que compra a Irán en yuanes y no en dólares; con esto no sólo evita medidas coercitivas, sino que resquebraja la hegemonía del dólar en el negocio petrolero. Asimismo, en la dirección estratégica que busca derribar el unilateralismo que pretende establecer EE.UU., China acaba de activar oficialmente este 1 de mayo su política de arancel cero para la totalidad de las naciones africanas con las que mantiene relaciones diplomáticas. La medida, marca un hito en la cooperación económica global al eliminar de forma fulminante las barreras impositivas para 55 países del continente, incluyendo a la heroica República Árabe Saharaui Democrática que no es reconocida por la ONU como Estado miembro. Gracias a la implementación del arancel del 0% (frente al 10% previo), este primer envío generó un ahorro fiscal directo de 20.000 yuanes (aprox. 2.929 dólares), un beneficio que se trasladará directamente a la competitividad del producto en los mercados mayoristas chinos y al bolsillo de los consumidores.

En el caso de Rusia, esta se encuentra, desde finales de 2016, formando parte de la OPEP plus, una Organización de la cual forma parte VB como país miembro fundador de la OPEP, asimismo, México, otro país petrolero latinoamericano no miembro de la OPEP. De hecho, actualmente la OPEP plus la conforman los 12 países miembros de la OPEP (Arabia Saudí, Kuwait, Irán, Irak y Venezuela, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Libia, Nigeria, Gabón, Congo, y, Guinea Ecuatorial) y otro grupo de diez países productores y exportadores fuera de la OPEP, estos son: Azerbaiyán, Bahréin, Brunéi, Kazajistán, Malasia, México, Omán, Sudán, Sudan del Sur, y Rusia. En resumen, hoy 22 países —inicialmente, en 2016 eran 23 países— que desde finales de 2016 se han unido en un esfuerzo titánico por contribuir a la estabilidad del complejo mercado petrolero internacional. Sin embargo, Emiratos Árabes Unidos anunció el 28 de abril su decisión de separarse de la OPEP a partir de este 1 de mayo.
Al respecto, debe aclararse que, esa separación no es ipso facto. El artículo 8 en su literal A de los Estatutos de la OPEP señala que “ningún miembro de la Organización podrá renunciar a su membresía sin notificar su intención a la Conferencia. Dicha notificación surtirá efecto al comienzo del siguiente año calendario a partir de la fecha de su recepción por la Conferencia, siempre que el miembro haya cumplido en ese momento todas las obligaciones financieras derivadas de su membresía”. En atención a esta normativa se podría esperar que,la salida de los EAU se materializaría a partir del 1 de enero de 2027. Esta normativa plasmada en los actuales Estatutos de la OPEP contradice las matrices de medios e incluso del mismo pronunciamiento emiratí que asegura adoptarse desde el pasado viernes, 1 de mayo. Para las autoridades petroleras y de la política exterior de Irán, país fundador de la OPEP, esta decisión de Emiratos Árabes Unidos, país que está en la Organización desde 1967, resulta inaceptable, puesto que, la recibe como una amenaza cuya acción es la de ejercer presión contra los miembros de la Organización.
Aun así, no podemos olvidar que el Sur Global es más amplio y, por ende, otros países fuera de la OPEP plus también tienen reservas de petróleo que suman volúmenes adicionales, me refiero, por ejemplo, a Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Angola, países que han formado parte de la OPEP y OPEP plus, pero ahora están al margen de la organización. Igualmente, se incluyen otros no miembros de la OPEP como, por ejemplo, Egipto. En consecuencia, el Sur Global concentra más del 90% de las reservas certificadas de petróleo a escala mundial, por tanto, supera las reservas de la OPEP plus que se aproxima al 90% del global mundial, valga decir un 10% del nivel de reserva que posee la OPEP (79.10%). Asimismo, en el Sur Global se encuentran más de 130 países que agrupan a 6.800 millones de habitantes que representa aproximadamente el 86% de la población mundial y cerca del 55 % del territorio mundial.
Esta realidad, en mi opinión no puede reducirse a la enumeración de datos; esto debe llevarnos a asumir con rigurosidad lo geoestratégico en aras de amalgamar la geoeconomía y geopolítica de nuestro Sur Global, aunque fundamentalmente en lo que refiere las rivalidades de sus principales actores—República Popular China y Rusia, por ejemplo, siendo garantes del mundo multicentrírco y pluripolar — con EE.UU., líder indiscutible de Occidente, empero absurdo en su pretensión de un mundo unipolar. La creación en 2015 del Foro China-CELA para la relación estratégica con “Nuestra América”, así como la incorporación de la región al “Cinturón de la Ruta Económica de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”, viene a ser medular para entender la importancia geoeconómica en lo que implica el Sur Global en el presente y futuro en la reconfiguración de la geopolítica petrolera mundial en el siglo XXI. En suma, geoeconomía y geopolítica serían, en este debate que presento, las dos caras de la misma moneda y, en ese sentido, esto resulta oportuno para entender en la actualidad la relación triangular de ALC con Estados Unidos y China. En todo caso, se expresan en ALC las rivalidades de los dos principales actores geoestratégicos, lo cual da cuenta de la transición hacia un mundo pluripolar que aún no se materializa, pero también de su “negación” tras la actitud y pretensiones absurdas de EE.UU., que se empeña en meter a todo el mundo en la lógica de la unipolaridad.
Ahora bien, se puede decir que, de todas las relaciones históricas que Rusia ha tenido con esa región de Asia, el conjunto del mundo musulmán, incluidos Irán (persa) y los países árabes del Golfo Pérsico, consideran a Rusia más como un socio que un adversario. Por lo menos, en las estrategias tendientes a la defensa de los precios del petróleo y estabilidad del mercado petrolero, se observa una fructífera relación y cooperación entre Rusia y los países OPEP del Asia Occidental. Sin duda, esta situación perturba las pretensiones hegemónicas de EE.UU.
Paralelo a ello, en el mundo occidental se está produciendo un rechazo férreo a las pretensiones de EE.UU., e Israel de continuar una guerra contra Irán, toda vez que esto ha traído como consecuencia el cierre del estrecho de Ormuz por donde transita, aproximadamente, el 20% del crudo que se comercializa en el mercado petrolero internacional, afectando tanto el suministro como el precio del crudo y sus derivados, estos últimos son los que consume la sociedad. Ante ello, existe preocupación porque esto podría generar una crisis energética sin precedentes que impactaría negativamente en las economías del mundo desarrollado, aunque de igual manera en la del Sur Global. Para tener una idea, el pasado 20 de marzo, Jerome Powell presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, advirtió a los estadounidenses que la inflación se disipará en los próximos meses, por consiguiente, se presagia que la inflación pueda pasar del 2% que se preveía a inicio de este año a por lo menos un 2,7%, lo que representa un incremento en términos relativos de un 35%. De manera que, ya la situación impacta sobre el fenómeno de la inflación y hace pensar hasta en una futura estanflación, todo ello muy ligado a la volatilidad de esa variable exógena como lo es el precio del petróleo que ahora, sigue impactada por lo geopolítico.
Este episodio aciago podría resultar de una magnitud impredecible e inédita, incluso en comparación con octubre 1973, cuando, tras la guerra de Yom Kipur, los países árabes de la OPEP — y no la OPEP como aseguran autocalificados “expertos petroleros— declaran el embargo petrolero a Occidente. En este mes de mayo de 2026 en EE.UU., se está registrando un aumento importante de la gasolina, alcanzando un promedio nacional de 4.46$/galón, lo que se ha traducido en un aumento de 30 centavos por galón en la presente semana. En tanto que, para abril el aumento de la inflación interanual de la gasolina se aproximó a un 20%. Si comparamos los precios del combustible entre febrero — antes del inicio del conflicto— con esta primera semana de mayo, la variación es de un 50% hacia arriba. También países de nuestro Caribe, como República Dominicana, están sufriendo incrementos inéditos en el precio de la gasolina. Efectivamente, este aumento en nuestras economías de capitalismo dependiente se extiende impactan con mayor énfasis en todo el circuito económico de nuestros países.
Desde luego todo esto traerá consecuencias negativas para Trump y los republicanos en las elecciones de noviembre en EE.UU. De hecho, ahora el descontento y rechazo a lo interno de EE.UU., hacia Trump y los republicanos es más que inminente. Igualmente, EE.UU., ha recibido en el plano internacional, un rechazo enérgico, como ya se ha indicado tras lo acontecido el pasado 3 de enero en VB. Sin duda alguna, el nivel de desaprobación supera el 60%, afectado por la escalada inflacionaria y el rechazo a la guerra con Irán. De hecho, los últimos datos de Washington Post-ABC News-Ipsos ubican el respaldo a Trump en un 37%, el punto más bajo de sus dos periodos presidenciales. Esta actitud de rechazo alcanza al Estado de Israel por su genocidio.
El desespero y el conjunto de ataques y conflictos promovidos por EE.UU., no hacen más que ponen en evidencia que EE.UU., tiene que recurrir de manera permanente al conflicto para aceitar su industria militar. No es en vano su definición como un complejo económico militar. Aun así, en medio de la transición en marcha de un mundo con vestigios unipolar al mundo multicéntrico y pluripolar, cada vez se reivindica un Sur Global que no está dispuesto a asumir la cultura y valores que le convertirían en la anhelada periferia sumisa o dominada. Irán lo está demostrando y, en el caso venezolano, tuvieron que llegar a la cobardía e irracionalidad de bombardear a un país cuya sociedad no solo se encontraba en paz, sino que es amante de la paz. Pese a ello, VB no se doblegará ante las pretensiones de Trump y Estados Unidos, más temprano que tarde el pueblo de Simón Bolívar y Hugo Chávez lograrán la verdadera emancipación y soberanía. La actitud de la rebelde Cuba es otra demostración de que preferirían morir y ser barrido de la geografía ante que ceder al fascismo que pretende imponer el capital.
A estas alturas del 2026, es más que evidente que EEUU ha perdido todas esas otrora prerrogativas de expansión diplomática y dominio económico y militar. Todo ello es un tiro en el ala para llevar a cabo sus pretensiones sobre Irán, es evidente que su ignorancia les lleva a no comprender que Irán no es un modesto Estado nación, sino una civilización milenaria. En consecuencia, se verán frustradas sus pretensiones de crear su viejo anhelo de un nuevo Proyecto en el Asia Occidental, liderado por Israel. Por supuesto, ellos seguirán avivando “diferencias” culturales y religiosas para estigmatizar al mundo musulmán y, más ampliamente, al Sur Global, en aras de posicionar a Occidental como lo superior. No es casual, por ejemplo, la tesis expuesta, primero en un artículo en 1993 en la revista Foreing Affairs y luego en un libro: “Choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial”, publicado hacia finales del siglo XX (1997. Barcelona: Editorial. Paidós), por el estadounidense Samuel Huntington, con la cual se pretende ocultar el fascismo del capital y la voracidad de dominación económica de occidente y, en su lugar, hacer creer que las razones de los nuevos conflictos no obedecen a causas y elementos geopolíticos, sino a aspectos culturales y religiosos que tienen sus fuentes en el mundo no occidental.

Es esto lo que ha estado pasando en Irán, Palestina, Irak Libia, Siria, Líbano, entre muchos otros. Huntington como exponente teórico y académico de lo cultural y religioso, es un férreo defensor de la civilización occidental en los términos de considerar la supremacía de esta. En ese sentido, no es casual que, en su concepto de choque de civilizaciones, asumiera como nuevo enemigo, después de la caída de la URSS, a la civilización musulmana.
A propósito, hasta en Venezuela de un modo muy cauteloso, especialmente en la ciudad capital, entre los años 2001 y 2002 se hizo una campaña para estigmatizar los estilos y modos de vida de las mujeres musulmanas, generando la matriz que las mismas eran esclavas, víctimas del machismo del Corán. No olvidemos que previo aquello, más exactamente cuándo se implosionó la Unión de República Socialistas Soviéticas (URSS) entre 1989-1991, tomó lugar la tesis de Samuel Huntington acerca del “Choque de civilizaciones” En efecto, Huntington consideraba que el choque de civilizaciones sustituiría al mundo bipolar y por eso habló de la “modernización sin occidentalización” con tal de describir a las élites de la semiperiferia que eligen conscientemente no integrarse a las élites globales del núcleo y seguir dirigiendo el destino de sus propias civilizaciones. Tal estrategia la podemos encontrar en China, los países islámicos y, en cierta forma, en Rusia.
Hay un aspecto propio de la sociología política y religiosa del país persa, muy poco conocido y que es expresión de la madurez y hasta bondad de esa sociedad milenaria, con ello me refiero a lo que muy bien ha destacado el camarada profesor y embajador Lorenzo Angiolillo—primer embajador designado por Hugo Chávez. Angiolillo fue director Internacional del MBR200—, cuando refiere en su artículo: El Corazón de Persia: una Láticce milenaria. Crónica de una Infamia Imperial que “hoy en día la comunidad judía iraní es la más grande de Oriente Medio fuera de Israel, concentrándose principalmente en Teherán, Isfahán y Shiraz. Cuentan con reconocimiento oficial, sinagogas, escuelas propias y un asiento reservado en el Parlamento, manteniendo una vida comunitaria activa e integrada a pesar de las tensiones geopolíticas.” (
www.aporrea.org/ddhh/a350372.html ) En nuestra opinión, ese hecho de integración social, independientemente de las diferencias políticas que no pocas veces se han aprovechado por Occidente como caldo de cultivo para generar fricciones que destruyen a sus pueblos del Sur Global en beneficio de Occidente.
En resumidas cuentas, la emergencia de un mundo multicéntrico y pluripolar no se puede constituir ni consolidar sobre los preceptos de Occidente, porque sencillamente resultaría en un cambio de actores en sentido nominal y ello no resolvería el caos ni los entuertos que en siglos ha creado el modelo capitalista. En tal sentido, es pertinente que en nuestro Sur Global se impongan como referencia las epistemologías de los marxismos del Sur, sustentados en aquellas tendencias descolonial y anticolonial que consustanciada con el marxismo reivindiquen una postura de antimperialismo para los nuevos tiempos. En esa dirección, debemos aprender de China, un país con una férrea dirección política marxista que responde a un proyecto de emancipación nacional, claramente orientado a la construcción de un socialismo con características chinas, es decir, propias. A decir verdad, China a través de la construcción de su propio modelo político se ha hecho de un poder económico y de la acumulación de poder productivo y financiero que en sinergia con una diplomacia de coexistencia pacífica le ha permitido no solo resistir las imposiciones de Occidente, sino construirse su propio espacio de desarrollo en el escenario mundial.
En este orden de ideas, cabe destacar que, el paradigma marxista y tomando como referencia a Lenin, específicamente en su libro: El imperialismo, fase superior del capitalismo, pudiésemos advertir que la conflictividad de EE.UU., con varios actores del Sur Global, es expresión no solo de la decadencia de EEUU sino de una crisis estructural del capitalismo, y el resultado, tal como lo formulara Lenin, es que las potencias buscarán salidas a través de la expansión, la guerra y la apropiación de recursos ajenos. Grosso modo, esta ha sido la actuación de EE.UU., sobre nuestros países del Sur Global. De hecho, su imposición y pretensión de aranceles es, desde luego, parte de esa estrategia por preservar la supremacía del capital estadounidense. A pesar de ello, insisto en el caso particular de China, la dirección política de China no se subordina a occidente, por el contrario, el Partido Comunista de China (PCCh, en adelante) reivindica un proyecto nacional de transformación social. No es casual que el presidente Xi Jinping, ha enfatizado recientemente que “jamás seguiremos el camino del constitucionalismo occidental, no de su separación de poderes, ni de su independencia judicial.
Al respecto, el presidente Xi Jinping quien, además, es secretario general del PCCh ha reiterado que “China tiene una economía vibrante, pero el capital jamás está por encima del pueblo. No es el mercado quien marca el rumbo de la nación, sino el Partido y la planificación estatal. Aquí los empresarios no gobiernan: obedecen. No hay espacio para las oligarquías que en otros países saquean la riqueza común. El socialismo no significa ausencia de mercado, sino que el mercado está al servicio del bienestar colectivo, no de los bolsillos de unos pocos”. (https://www.instagram.com/p/DVtN2Psjxyw/). Por cierto, el mismo Banco Mundial reconoce que en cuarenta años, China logró sacar de la pobreza a casi 800 millones de personas, desde 1978. Se trata de una cifra que supera la población total de muchos países e incluso multiplicas por más de dos la actual población de EE.UU. China no solo ha sabido convivir con la economía mercado, sino que ha traducido su racionalidad a los objetivos que se plantea desde su modelo de socialismo con particularidades chinas.
De manera tal que, el PCCh ha sabido aprovechar las potencialidades y fortalezas de la economía china para insertar ese país de manera privilegiada en la economía mundial, se muestra más decidida llevando a cabo respuestas más contundentes a la guerra comercial que ha desatado el chovinismo de Trump. Por consiguiente, la guerra comercial EE.UU.-China sigue en el epicentro del escenario mundial. En definitiva, ahora China, es menos dependiente de occidente y de su lógica.
Por todo ello, estoy convencido de que la creación de una nueva geopolítica y de nuevas relaciones de poder —a partir del ascenso del Sur Global y la puesta en marcha de un mundo multicéntrico y pluripolar — debe pasar por la superación de esa lógica vetusta que se ha instalado en el locus de nuestras sociedades desde la relación imperial que las convirtió en vulgares colonias. Ya sabemos que, en el caso de ALC, a diferencia de Asia y África esta lógica se instaló en 1492, dando nacimiento al sistema capitalista. No podemos permitir que nuestras riquezas de todo tipo, incluido el trabajo de nuestras poblaciones, sigan sirviendo a la dictadura del capital, como ocurrió cuando se constituyeron en acumulación originaria de capital para la nueva formación económica y social capitalista que se instaló desde 1492. Esto requiere un gran debate sobre los presupuestos que, teórica y epistemológicamente se han trazado desde el Sur Global en las partes I y II de este aporte analítico, para interpretar la reconfiguración de la geopolítica petrolera mundial en marcha durante el siglo XXI.










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