Eleazar Mujica Sánchez[1]
El Eminente Declive de los Estados Unidos y la Emergencia de un Mundo Multicéntrico y Pluripolar.
El mundo vive hoy una situación convulsa en la cual el petróleo vuelve a representar el epicentro de viejos y nuevos conflictos que sacuden, tanto al Asia Occidental (lo que equivocadamente, desde nuestra posición geográfica latinocaribeña, se le hace llamar Medio Oriente, una categoría eurocéntrica y no propia de nuestra epistemología del Sur) como a nuestra América Latina y Caribeña (ALC), específicamente a la República Bolivariana de Venezuela (RBV) que desde el pasado 3 de enero sufrió los avatares injustos de bombardeos en varios de sus estados, incluida, Caracas, su capital, dejando un centenar de fallecidos, entre militares (venezolanos y cubanos) y civiles, además, del secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro y su esposa, la primera dama, Cilia Flores, constituyéndose esto en una flagrante violación a todo el andamiaje del derecho internacional público.
Desde luego, como se sabe, en ambos conflictos de naturaleza petrolera y política, está la mano visible de los Estados Unidos (EE.UU.), promovida por la obsesión patológica de un Donald Trump que a “troche y moche” pretende gobernar el orbe. Sin embargo, su ignorancia sobre la geopolítica y su arrogancia irracional aceleran, por un lado, irreversiblemente el declive del otrora imperio estadounidense y, por el otro, la marcha inexorable hacia un mundo multicéntrico y pluripolar.
A propósito, cuando hablamos de multicéntrico nos referimos al tópico económico y, a la orientación de la política internacional para la superación de la dependencia y la vía hacia la interdependencia entre polos de crecimiento económico. En tanto que, lo pluripolar se corresponde con una categoría conceptual más amplia que comprende las relaciones internacionales en todas las áreas de la vida de las naciones: política, sistemas de gobiernos, economía, cultura, ecología, entre otras. Por tanto, precisemos que lo multicéntrico está contenido dentro de lo pluripolar y este, a su vez, plantea un desafío por la construcción de un modelo societario alternativo al pensamiento hegemónico capitalista que nace y se impone con los imperios ibéricos (España y Portugal, las dos grandes potencias europeas de los siglos XV y XVI), por lo menos, en nuestra América, a partir de 1492, pero que en los últimos cien años ha liderado EE.UU., a escala planetaria.

Hoy, aproximadamente a 35 años de la caída, en diciembre de 1991, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) estamos en presencia de un mundo menos unipolar que el exhibido en las postrimerías del siglo XX y, en ese sentido, particularmente, en esta tercera década del siglo XXI, se ha venido erigiendo una República Popular China (RPCh) que, a todas luces, se encuentra a la par de EEUU., e incluso más poderosa en ciertos sectores que son de vanguardia, regidos por innovaciones tecnológicas, como por ejemplo, los chips que sirven de asiento, en parte, a las nuevas confrontaciones geopolíticas entre Estados Unidos y China, dado que esta innovación tecnológica que requiere de minerales y tierras raras para la fabricación de circuitos integrados, al igual que lo petrolero, es crucial para el crecimiento y desarrollo económico de ambas potencias.
A esto se suma, el avance que ahora tienen en el país asiático la tecnología emergida de la inteligencia artificial, así como la biotecnología y la robótica, entre otras. En definitiva, EEUU ha venido, desde finales del siglo XX, perdiendo espacio en el ámbito comercial, tecnológico y económico mundial ante China. Estas expectativas de China se consolidaron aún más con el colapso financiero de las bolsas de valores en el 2008 y con el incremento de las necesidades, por parte de China, de materias primas para su industrialización.
Asimismo, China y Rusia, apuntan hacia un mundo, cada vez más, pluripolar en el que el petróleo dentro de la matriz energética mundial seguirá teniendo la primacía.
Simultáneamente, China, desde mediados de la primera década del presente siglo, no sólo se convirtió en el segundo consumidor de petróleo a escala mundial, desplazando a Japón y situándose debajo de EE.UU., sino que también es el segundo socio comercial de la región de ALC, detrás de EE.UU. Mientras que, simultáneamente, China es el principal socio comercial y económico de la mayoría de los países del Asia Occidental, tras ser el mayor importador de petróleo y gas de esa región, al mismo tiempo que invierte ingentes montos financieros en infraestructuras en esa zona, a través de la iniciativa de la “Franja y la Ruta” que representa un nuevo despliegue de relaciones que encuentran mayores oportunidades, para la cooperación y conectividad en una escala transcontinental, por medio de la promoción de infraestructura, comercio e inversión entre China y los países que participan, a partir de la crisis financiera global de 2008.
No obstante, en octubre de 2013 tras una amplia propuesta por el Presidente Xi Jinping[2] en Kazajistán, se convirtió en la iniciativa diplomática más grande del mundo de las últimas dos décadas, al vincular a China con otros 138 países. De ellos, en la actualidad, 21 son países latinoamericanos y caribeños. A propósito, gracias a esta iniciativa, Cuba ha logrado financiar y llevar a cabo importantes proyectos de energías renovables. Asimismo, en República Dominicana país que reconoció en mayo de 2018 a la RPCh como una sola China, se ha sumado a esta iniciativa y China es hoy uno de sus principales socios comerciales. Aunque, EE.UU., haciendo gala de su monroísmo presiona y hace lobbies para impedir que China pueda entrar plenamente en las áreas estratégicas, por ejemplo, de las telecomunicaciones y las infraestructuras no solo en ese país sino en todos los demás del conjunto de ALC.
Por su parte, tanto Venezuela Bolivariana (VB), como la República Islámica de Irán que sufren los embates del corolario Trump de la Doctrina Monroe, han estado abonando, sobre sus fortalezas y ventajas petroleras, el terreno en favor de un mundo multicéntrico y pluripolar. Desde luego, descansa en ese esfuerzo antisistémico la variable política que disgusta a Estados Unidos y a sus ahora debilitados aliados en Europa. De modo que, EE.UU., no sólo lo mueve lo petrolero y demás recursos naturales, entre ellos minerales como el oro y las tierras raras. Ciertamente, para ellos es fundamental el desmontaje de Gobiernos y modelos políticos que le resulten incomodos a sus intereses. Por ello, más allá del petróleo, VB e Irán se constituyen en obstáculos para sus perversos planes de dominación en ambas regiones. Obviamente, nuestro Caribe no escapa a esa realidad. No es casual que todavía la flota estadounidense que se situó en nuestra geografía caribeña en la primera quincena de agosto de 2025, se encuentre activa al día de hoy.
Actualmente, es evidente que EEUU., ya no es el hegemón que pudo forjar un orden en el contexto de la “Guerra Fría” (1945-1947/1991), fundamentado en sus propias reglas; tampoco tiene hoy la prerrogativa de 1991 tras el derrumbe de la URSS, cuando se pretendió erigir como la potencia hegemónica de un Nuevo Orden Mundial, basado en la cosmovisión neoliberal y la democracia representativa, bajo un feroz unilateralismo en el que pretendió decidirlo todo. Efectivamente, ahora Donald Trump, en este su segundo mandato, pone en evidencia, con mayor ímpetu, la enorme decadencia de EEUU. No obstante, con los populismos y neofascismos de derecha como el que encarna el actual presidente Donald Trump, en este su segundo mandato, iniciado el 20 de enero de 2025, se está ante un modelo político que privilegia más al capital que a la misma democracia que pregonó el politólogo Fukuyama como una realidad futura de carácter universal, luego de la caída de la URSS, como ya he señalado.
En verdad, esta tendencia tiene rato afianzándose, por ejemplo, ya en la primera administración de Trump (2017-2021), Stephen Moore quien fuera por mucho tiempo de la Fundación Heritage[3] e intelectual destacado de la derecha convencional estadounidense, fungió como uno de los principales asesores económicos de Trump, además, nominado por él para la Junta de Reserva Federal (equivalente en nuestros países de lo que es un Banco Central), subrayó públicamente el 12 de abril de 2019 que “el capitalismo es mucho más importante que la democracia. De hecho, yo ni siquiera soy un gran fan de la democracia”.
Por tanto, con Trump se instala una especie de dictadura del capital que poco le importa el mito de la cacareada democracia occidental (a pesar de que India[4] es la mayor democracia en el mundo). Al respecto, no hay que olvidar que el neoliberalismo que privilegia el capital por encima de la democracia e incluso que se asocia con el autoritarismo por encima del propio ser humano, se impuso —antes que lo hiciera Margaret Thatcher y Ronald Reagan, entre 1979 y 1981, respectivamente— aquí en ALC, especialmente en Suramérica, tras el derrocamiento y asesinato del presidente socialista Salvador Allende, en Chile, el 11 de septiembre de 1973.
En consecuencia, el referido modelo se impuso con la dictadura de extrema derecha de Augusto Pinochet (1973-1990). No es casual que nuestra América, ha sido, desde entonces, la región no solo con el número más elevado de gobiernos neoliberales sino también con sus tendencias más radicales. Por ello, de la misma manera, se han dado en nuestra geografía, a diferencia de otras, los gobiernos con contenidos verdaderamente antineoliberales. El final del siglo XX con Venezuela bolivariana, y la primera década de este siglo XXI con Bolivia, Brasil, Ecuador y Nicaragua, entre otros, son una viva demostración de ello. Por supuesto, no puede olvidarse que, Cuba es una referencia histórica de estas luchas.
Sorpresivamente, Occidente liderado por EEUU, luego de la caída de la URSS, ha cometido varios errores de interpretación, incurriendo en dogmatismo y todo ello ha generado un fracaso terrible en su prospectiva que adornó con una combinación de positivismo y apreciación teleológica que no ha podido superar la menor prueba de la realidad en el tiempo. En efecto, ni se llegó “al fin de la historia” como lo aseguró y especuló Francis Fukuyama sobre las tesis de Hegel, ni la cosmovisión neoliberal y la democracia occidental han podido honrar la superioridad que prometían y tampoco se agotó el proyecto del Socialismo como esperanza para los pueblos. De hecho, en el caso particular de VB, a pesar de todas las vicisitudes, seguimos empeñados en la construcción del Socialismo Bolivariano en el siglo XXI.
De cualquier manera, la insostenibilidad del modelo del hipercapitalismo, acompañada del declive de la otrora superpotencia estadounidense, no es una ficción. Por el contrario, cada vez más la realidad energética y ambiental se acerca a lo que una vez se plasmó como relato irreal en el entramado de la ciencia ficción. En torno a esto, el escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, Kim Stanley Robinson, lo ha dejado muy elocuente en su novela de ficción: “El ministerio de futuro”, publicada al castellano en 2021, cuando, a través de testimonios ficticios para enfatizar el cómo nos afecta el cambio climático, narra lo siguiente:
“Pero a principios del siglo XXI se hizo evidente que el planeta era incapaz de sostener el tren de vida occidental si toda la población mundial se subía a él, y en ese momento las personas más ricas se encerraron en sus mansiones fortaleza, compraron a los gobiernos o los incapacitaron para que no actuaran contra ellos, cerraron con llave sus puertas y esperaron a que llegaran unos teóricos tiempos mejores, que esencialmente eran el resto de su vida, y quizá, siendo optimistas, la vida de sus hijos…” .
En el relato de Stanley, el Ministerio del futuro creado en 2025 tiene la noble responsabilidad de defender a las futuras generaciones de humanos y, más ampliamente, de todos los seres vivos, del presente y del futuro. Comoquiera que sea, hay un rechazo incesante hacia Estados Unidos que no se circunscribe a lo ecológico y ambiental, sino que se expande, de igual modo, al rechazo de su guerrerista política exterior, basada no sólo en el denominado “poder blando”[5] (soft power) que utiliza la seducción y la influencia cultural, sino por la fuerza o poder duro (hard power), tal como se pone de manifiesto en la Estrategia Nacional de Seguridad de EE.UU., elaborada hacia finales de noviembre de 2025, dada a conocer en diciembre de ese año y ajustada el 23 de enero de este 2026, en donde se enfatiza una postura de mayor beligerancia contra China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Todo ello en preservación de lo que definen como su entorno de seguridad y el interés nacional.
Es elocuente que, EE.UU., ha venido imponiendo tal como se registra en su Estrategia de Seguridad Nacional, la tesis de la fuerza como el mejor elemento disuasorio para lograr la paz. En consecuencia, la fuerza sustituye al derecho público internacional y al sistema de Naciones Unidas, establecido desde 1945. Es esto lo que ha estado haciendo EE.UU., a lo largo y ancho del mundo sobre nuestros países. En el Foro Económico Mundial de Davos, llevado a cabo el 20 de enero de este 2026 en Suiza, Mark Caney, primer ministro de Canadá, en su alocución que ha marcado un hito en los foros internacionales, lo ha dejado muy claro, al señalar “hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de una ficción agradable y del comienzo de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción”. En suma, advirtió que “el actual orden mundial basado en reglas ha muerto” y que las potencias medias deben buscar autonomía estratégica o serán devoradas por las grandes potencias.
A este respecto, igualmente, el mundo está mirando con una mezcla de asombro y rabia las actuaciones de Trump sobre la hermana isla de Cuba, país que sigue amenazando con agredí porque le resulta perturbadora la dignidad de una Cuba socialista que, a pesar de más de sesenta años de bloqueo y de chantaje geopolítico no se doblega ante sus pretensiones. Notoriamente, Cuba suma el concurso sus modestos esfuerzos por la construcción de un mundo multicéntrico y plurtipolar. Del mismo modo, el mundo ha visto con sorpresa e inmensa alegría que Rusia logró este 1 de abril que un envío con 100 toneladas métricas de su petróleo (aproximadamente entre 730 mil y 740 mil barriles de petróleo) a través del buque Anatoly Kolodkin, pudiera llevar a feliz término el preciado recurso a la bahía de Matanzas en Cuba. Posteriormente, se ha emprendido otros envíos desde ese país hacia Cuba por medio de otros buques. Análogamente, China, México y Brasil se ha sumado al apoyo logístico hacia La Habana.
Desde finales del año pasado (2025), por imposiciones y chantaje de EE.UU., no entraba petróleo a Cuba, generándose caos eléctricos y grandes apagones. Cabe destacar que la RBV, garante de Petrocaribe y ALBA-TCP, no ha podido, por imposiciones de EEUU, honra el Convenio Energético Cuba-Venezuela, que suscribieron los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro en octubre de 2000. En realidad, esta situación existe desde el pasado 10 de diciembre cuando ese país, interceptó o robó con el apoyo de Trinidad y Tobago, el supertanquero “Skippe”[6], en un acto de piratería sin precedente en la historia petrolera centenaria de Venezuela. Es importante destacar que, seguidamente Estados Unidos, aseguró el 16 de diciembre que impondría un bloqueo a todos los buques sancionados que se acerquen a Venezuela o salgan de las aguas del país. En virtud de ello, se produjo la confiscación de un segundo supertanquero que portaba bandera panameña, pero de propiedad de una empresa china y que, según el Gobierno bolivariano, no formaba parte de la lista de la lista de petroleros sancionados por EE.UU. Se trata del “Centuries”. En síntesis, al día de hoy, solo los buques autorizados por EE.UU., pueden cargar y exportar petróleo venezolano sin riesgo de ser abordado militarmente. Todavía el despliegue militar estadounidense continúa desplegado en el Caribe.
Por otro lado, también se ha visto, como China, ha realizado reiterados llamados a EE.UU., a evitar la confrontación con Irán. En efecto, Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha señalado este 5 de abril, refiriéndose a EE. UU., que “crearon este caos global sin ninguna razón”, agregando que “la causa de la crisis en el Estrecho de Ormuz son las operaciones militares ilegales de EE. UU, e Israel contra Irán”. (https://www.instagram.com/reel/DWsYx-0jeT1/) Ya hemos dicho que existe un sentimiento de profunda solidaridad con Irán ante las desproporciones de EE.UU., e Israel. Todos estos hechos son una demostración mayor de que en el Sur Global no se acepta el tutelaje ni se está en disposición de operar como una especie de periferia a merced de un centro situado en EEUU, tal cual poder imperial.
Igualmente, hacia lo interno de ese país, tal como lo han destacado connotados economistas como, el estadounidense Joseph Stiglitz, premio nobel de Economía y el francés Thomas Piketty, los niveles de desigualdades y de exclusión social son inusitados, amén de la desestructuración cultural de sus ciudadanos, todo lo cual compromete, a pesar del poderío militar que posee, su pretensión de constituirse en un verdadero imperio. Entre tanto, China continúa en su ascenso económico, tecnológico y comercial. Al respecto, en su Estrategia Nacional de Defensa (documento sin clasificar) del pasado 23 de enero, reconocen puntualmente que “desde cualquier punto de vista, China ya es el segundo país más poderoso del mundo, solo por detrás de Estados Unidos…” (2026, p.9). En definitiva, China es la segunda economía del mundo, el mayor comerciante de bienes y el segundo mercado de consumo, con un grupo de renta media de más de 400 millones de personas y la mayor tasa de ahorro y reservas de divisas mundial. Al mismo tiempo, es una potencia manufacturera[7] y comercial que, a su vez mantiene un liderazgo indiscutible en los moldes de la inteligencia artificial y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s).
En resumen, China es una potencia comercial y tecnológica que le hace contrapeso decididamente a Estados Unidos, pero no hay que olvidar que Rusia con la posesión de misiles hipersónico sumado a su vasto poderío nuclear, alcanza una superioridad en el plano estratégico militar a escala mundial. De hecho, es la principal potencia nuclear. Adicionalmente, Rusia tiene una fortaleza económica que pone en entredicho lo que desde Occidente se piensa sobre ella. Efectivamente, Estados Unidos y sus aliados con el cumulo de sanciones sobre Rusia que es el país más sancionado en el mundo, no pudieron ni siquiera excluyendo a los bancos rusos de intercambio interbancario Swift anular la economía de ese país. Contrario a lo que se esperaba por parte de Occidente, Rusia es autónoma en los ámbitos informáticos y bancarios, entre otros.
Indiscutiblemente, Rusia es un país moderno[8] con un férreo poder militar, nuclear y una sólida economía que se fortalece con su condición de país petrolero y gasífero, pues, Rusia, además, de ser un emblemático país petrolero, es el país con las mayores reservas de gas natural a escala mundial, se trata de una reserva certificada de ese otro hidrocarburos estratégico de 46,832 millones de metros cúbicos de gas natural (bn s cu m). Todos estos aspectos vienen a revelar el ascenso indetenible y, por ende, la emergencia hacia un mundo multicéntrico y pluripolar. Por cierto, Irán, hoy víctimas de una férrea agresión por parte de EE.UU., e Israel, cuenta con la tercera mayor reserva certificada de petróleo tras poseer 208 mil 600 millones de barriles y, a su vez, es la segunda reserva mundial de gas natural con 33,988 millones de metros cúbicos de gas natural (bn s cu m).
[1] Sociólogo Summa Cum Laude (UCV). Especialista en política y comercio petrolero internacional (UCV). Doctor en Ciencias Sociales (UCV). Profesor-jefe del Departamento de Análisis Económico, Político y de la Planificación, Escuela de Sociología FaCES-UCV. Profesor de Posgrado en Administración y Economía de Hidrocarburos (FaCES-UCV). Profesor de Geopolítica en la Universidad Venezolana de los Hidrocarburos (UVH). Profesor de Política y Economía Petrolera en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual (IAEDPG) Profesor en la Academia Militar Bolivariana- FANB. Director de la Gestión de Investigación del Servicio Autónomo Instituto de Estudios Petroleros (SAIEP)-MINPET.
Email: asesor.politicapetroleo21@gmail.com
[2] Se convirtió en presidente de la República Popular China desde el 14 de marzo de 2013 Además, es secretario general del Partido Comunista de China desde el 15 de noviembre de 2012.
[3] Es un instituto de investigación de políticas públicas, según se indica sin fines de lucro, con sede en Washington, creada en 1973, su misión es formular promover políticas públicas conservadoras basadas en los principios de la cosmovisión neoliberal y en los valores tradicionales estadounidenses, en fin, una organización conservadora.
[4] India tiene la mayor población del mundo desde finales de 2022, cuando alcanzó 1.417 millones de habitantes, entre tanto, China, pasó de 1.412,6 millones de habitantes en 2021 a 1.411,8 millones de habitantes en 2022.
[5] Categoría creada en la década de los años 90 del siglo XX por el geopolítico estadounidense Joseph Nye de la Universidad de Harvard, en su libro: Bound to lead: The changing nature of America Power. (Destinado a liderar: La naturaleza cambiante del poder estadounidense), publicado originalmente en inglés en 1990 y, posteriormente, en 1991, en idioma castellano. Esta categoría es muy oportuna para estudiar el entramado de las relaciones internacionales.
[6] Estados Unidos lo consideró como parte de la «flota en la sombra» que financia operaciones vinculadas a Irán y Hezbollah.
[7] Según el Banco Mundial, China pasó de representar un modesto 3% de la producción manufacturera global en 1990 aproximadamente al 30 % en 2023.
[8] Recientemente, tras calificar con el ensayo: Venezuela en la geopolítica de los BRICS+: futuro energético y modelo social para la humanidad, considerado por los organizadores del Diálogo Abierto “El futuro del Mundo. Nueva Plataforma para el Crecimiento Global”, como uno de los mejores ensayos en el seno de varias decenas de países, he tenido la grata oportunidad de conocer Moscú y me ha impresionado el desarrollo tecnológico y el modernismo que se hace presente en esta parte de Rusia que es el país más grande del mundo.https://en.russia.ru/news/avtor-esse-iz-venesuely-podelilsia-ozidaniiami-ot-ucastiia-v-otkrytom-dialoge-nc-rossiia








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