Por: Tito Olivo Economista y Analista Geopolítico
Es imperativo comprender cómo el capitalismo ha evolucionado para garantizar su supervivencia. Mientras gran parte de la izquierda se ha quedado anclada en el análisis del capitalismo industrial que Marx investigó a mediados del siglo XIX, el sistema ha mutado profundamente. En estas líneas, pretendo desentrañar cómo el capital liberal transitó hacia el keynesianismo tras crisis recurrentes, cómo este dio paso al neoliberalismo y cómo, hoy, asistimos al nacimiento del tecno-capitalismo.
El Ciclo del Liberalismo y la Ruptura de 1929
El capitalismo liberal nació bajo el ala de la Ilustración europea del siglo XVIII como una reacción al mercantilismo y al control estatal. Sin embargo, su aplicación generó crisis cíclicas cada vez más explosivas, culminando en el colapso de 1929. De ese abismo surgió el New Deal de Franklin Delano Roosevelt (1933-1938), donde el Estado asumió un rol de primer orden para rescatar la economía.
Esta fue la base del keynesianismo, modelo que dominó con éxito hasta la década de los 70, cuando la tasa media de ganancia del capital —especialmente el estadounidense— comenzó a erosionarse. La estocada final llegó con las crisis energéticas de 1973 y 1980, derivadas de la guerra del Yom Kippur y el conflicto Irán-Irak, que dispararon el crudo de 2.50 a 11 dólares, y luego a cerca de 25 dólares el barril.
La Estanflación y el Arribo del Neoliberalismo
Este escenario parió la estanflación: estancamiento económico con inflación. Un fenómeno que Keynes no previó, pues en su esquema la inflación era sinónimo de dinamismo y la deflación de contracción. Ante el agotamiento del modelo, los teóricos del capital resucitaron el neoliberalismo.
Es necesario precisar que el neoliberalismo ni era nuevo, ni era liberal. El término fue acuñado en 1938 en el Coloquio de Lippmann. Su imposición no fue un proceso de libertades, sino que se inició mediante cruentos golpes de Estado en el Cono Sur (Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay), para luego ser institucionalizado globalmente por el Consenso de Washington, el FMI y el Banco Mundial.
Financiarización y Deslocalización
La era neoliberal trajo consigo la financiarización de la economía. Las potencias centrales trasladaron sus industrias a países con menor desarrollo, donde la mano de obra abundante y barata, sumada a exenciones fiscales, garantizaba altas tasas de ganancia.
Como consecuencia, hoy vivimos niveles de endeudamiento sin precedentes en gobiernos, empresas y familias. Ante salarios bajos e ingresos tributarios deficientes, el crédito se ha convertido en el único mecanismo para sostener el consumo y la operatividad estatal.
El Salto al Tecno-Capitalismo
En el contexto actual, donde los misiles explotan en el Golfo Pérsico por las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, y bajo las constantes amenazas geopolíticas en el Caribe, observamos una nueva mutación: la tecno-financiarización. La alianza entre el capital tecnológico y el financiero está permitiendo una concentración de riqueza jamás vista, profundizando las desigualdades sociales.
Hacia una Nueva Propuesta
Para enfrentar esta realidad, no basta con diagnósticos del pasado. Debemos construir una propuesta acorde a nuestros tiempos; un proyecto cooperado donde el trabajo, el capital, el Estado y el conocimiento caminen de la mano.
El objetivo debe ser una integración armoniosa y productiva, con una burocracia reducida, donde ninguno de estos pilares esté subordinado al otro, sino que todos tributen a un bienestar colectivo y soberano.










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