Para los representantes de la Iglesia evangélica, “la justicia dominicana no está haciendo lo suficiente” con relación a las denuncias de pederastia y otras violaciones por parte de miembros de la Iglesia católica, quienes, de no existir el Concordato, hubieran sido juzgados y, de ser encontrado culpables, condenados como a cualquier ciudadano común.
“El Ministerio Público debe actuar por el simple rumor de abuso o de presunción de abuso de un niño, niña o adolescente y nadie debe queda sin consecuencia no importa su posición política y social”, sostuvo el presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), Fidel Lorenzo.
La integridad física y moral de los niños y jóvenes debe ser inviolable “por cualquier ser humano, llámese sacerdote, llámese autoridad familiar, bajo ningún concepto se tolera la mano floja en cuanto a la aplicación de la justicia”.
Criticó que, desde 1954, el Estado tenga un “acuerdo especial” con la Iglesia Católica en el que se le otorgan privilegios jurídicos a los miembros del clero, colocándoles por encima de la Ley. Este poder que se les concede dificulta que se sirva la justicia y que los culpables paguen por sus crímenes.
“En este país para nadie es un secreto”, asegura Lorenzo, “que el Opus Dei ocupa las primeras posiciones donde se toman las decisiones tanto judiciales como legislativas y que, por lo general, le ha huido al tema de enfrentar los desamanes que suceden en el seno de su Iglesia”.
Insistió en que la sociedad es testigo que ningún otro grupo tienen “las mismas condiciones de amparo”. Casos como los denunciados recientemente, en cualquier otra circunstancia, fueran condenados inmediatamente, considera, “no hay intermediación a favor, defendiendo el agresor”.
Lejos de ser ciega, opina, la justicia dominicana “tiene muy buena vista y es muy selectiva”, solo se aplica con quien le conviene. No se trata de una justicia independiente, sino una permeada por fuertes y numerosos intereses.
Lorenzo, junto al pastor Manny Valera, demandaron al actual Gobierno que“se rompa ese Concordato”, que, agrega Valera, tanto daño ha generado a la sociedad dominicana. Mientras que Lorenzo insistió en que la impunidad con la que se manejan dichos casos solo contribuye a agravar la crisis en la que ya se encuentra la Iglesia Católica, que se fundamenta principalmente en la falta de integridad.
Emplazó a los seminarios, tanto de esa como las demás religiones, sean “mucho más rígidos” en las exigencias del perfil de sus miembros y en especial en el análisis psicológico al que deben estar sometidos de forma permanente.
La discusión sobre el tema se inició en el marco de la puesta en circulación del libro «9-11 para las naciones» de la autoría de Valerio, en donde hace «un llamado de emergencia» a la ciudadanía y a las autoridades dominicanas sobre las principales problemáticas que aquejan al país.
Tomada de 7dias.com.do






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