Palabras de clausura del Encuentro Internacional por la Liberación de los Cinco ofrecidas por Ana Teresita González Fraga, Viceministra de Relaciones Exteriores. 12 de septiembre de 2013

Estimados delegados; familiares de los Cinco Héroes; invitados y participantes en este Encuentro Internacional, amigos que nos acompañan también desde otros lares:

En septiembre de 1998, autoridades de Estados Unidos detuvieron a 5 cubanos, dos de ellos ciudadanos estadounidense.  Fueron juzgados, condenados y sentenciados por haber penetrado grupos terroristas de origen cubano que operan abiertamente en Miami. Estos grupos realizaron actos terroristas en Cuba y en EE.UU.  

Los Cinco no cometieron delito alguno. No se les acusó de apoderarse de ningún documento secreto. El gobierno, el FBI y el Pentágono aclararon incluso que nada secreto había pasado por las manos de esos compañeros.  Sin embargo, los condenaron en un juicio plagado de irregularidades, desde la acusación inicial hasta la sentencia.

Ya se sabe que el Gobierno estadounidense conspiró con medios locales y periodistas de Miami, a los que financió y dirigió para fomentar una campaña de odio contra los acusados, lo cual creó circunstancias propicias a la presión política, y condicionó el juicio, incluso con amenazas a los miembros del jurado, hasta hacer imposible un veredicto justo, sin siquiera probar las presuntas “pruebas” por las que se les imputaron cargos falsos.

El Gobierno de los Estados Unidos, pese a los reclamos legales y solidarios, se resiste a revelar el alcance de la conspiración, que no es sólo contra cinco hijos de Cuba, sino contra todo el pueblo de este país y contra el sentido más elemental de justicia humana.

Una historia que los más sórdidos intereses de Estados Unidos se empeñan en falsear y, como tantas otras causas justas, mantenerla confinada, ajena a la opinión pública, tanto de ese propio país, como del mundo.

Los Cinco no debieron estar privados de libertad, ni siquiera un instante. Son hombres que sacrificaron su juventud y sus vidas para proteger a su pueblo y el derecho de su nación a conducir sus propios destinos.

Pero en Miami lo peor es posible. Miami es un lugar donde los terroristas tienen vínculos con hombres de negocios y políticos de la localidad.  Es el estilo de la mafia.  Felizmente, también en Miami hay personas, muchas de ellas presentes aquí, que han apoyado la causa en todo momento.

Luego de un juicio arbitrario y amañado, nuestros Cinco hermanos  han sido sometidos a las más severas restricciones. Además del castigo legal, han sufrido la privación y el disfrute de su vida familiar, el silencio cómplice de los medios de comunicación y la  manipulación o tergiversación de la verdad de sus casos.

Quince años han trascurrido. Incontables violaciones, manipulaciones y ocultamientos han condicionado este doloso proceso judicial, que incluye el juicio más largo de la historia de Estados Unidos.

Es una batalla compleja, difícil, imposible de ganar si no va acompañada por la solidaridad plena.

Cuando en diciembre de 2001, una jueza de Miami, dictaminó las condenas injustas, crueles y vengativas, el Gobierno de los Estados Unidos no podría imaginar que el ejemplo de estos Cinco gigantes cubanos se extendiera por todo el mundo con  tanta fuerza.

Ustedes y otras muchísimas personas solidarias con esta causa en todo el planeta, han trabajado incansablemente durante estos quince años para que estos hombres, hechos de madera de héroes y símbolo de los ideales más puros de la Revolución cubana retornen a la Patria, que los espera orgullosa. Reciban todo el agradecimiento del pueblo cubano por tan honorable labor.

Cierto que se ha batallado durante estos largos años para lograr que el Gobierno norteamericano repare esta injusticia. Hemos transitado con denuedo los caminos del sistema judicial estadounidense. Sin embargo, aún queda un largo trecho por andar hasta lograr el regreso definitivo a la nación que espera con avidez la llegada de sus hijos.

La jornada que hemos vivido hoy en este Encuentro nos da la certeza de que las fuerzas crecen. El pueblo cubano continúa esta lucha en cada rincón del país,  que es en definitiva la lucha por la justicia, la dignidad y la soberanía, que han sabido llevar a cabo Gerardo, Antonio, Fernando, Ramón y René.

Amigos, el caso de los Cinco es prueba irrefutable de la complicidad de Washington con los terroristas.

Sólo un movimiento solidario cada día más amplio y persistente, que llegue a las máximas instancias de Washington, podrá lograr abrir las rejas.

Debería Obama actuar, en este caso, sin menoscabo de la justicia; prerrogativas presidenciales tiene. Él puede y debe retirar los cargos falsos que fueron formulados contra nuestros Cinco compañeros. Pero tal vez sea demasiado iluso esperar que lo haga por iniciativa propia; desdiciendo las palabras con las que se proyectó al inicio de su mandato. Tenemos que presionar y debemos hacer que esa presión de todos y de tantos sea efectiva y se haga sentir en Estados Unidos. Parte de ese pueblo desconoce esta injusticia y nos corresponde a todos hacérsela saber.

Nuestra principal fuerza es la virtud y la total inocencia de los Cinco.

Se hace imprescindible hacer avanzar la verdad. Es un gran desafío. Nadie con sensibilidad debe quedar ajeno. Hay que horadar, inteligente y persistentemente, la tapia del silencio. Cada instante cuenta, cada esfuerzo aporta, desde la sencillez y la convicción. Se necesita el estruendo de millones de voces, desde todo el mundo, para que retumbe en los Estados Unidos y se les vuelva insostenible este acto de venganza, moral y humanamente insostenible, para que la razón y la justicia encuentren finalmente libertad.

Utilicemos todos los instrumentos a nuestra disposición, los tradicionales y los que ofrecen las nuevas tecnologías, más allá de la retórica, con lenguaje claro y directo, con argumentos comprensibles para cualquiera.

¡Alcémonos decididamente, o la injusticia perdurará y no sólo cinco, sino todos seremos menos libres!

¡Movilicémonos sin tregua por los Cinco! ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!´

Muchas gracias.

 

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