Por Tito Olivo Economista y Analista geopolítico.
La situación que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela es profundamente compleja tras los dos devastadores sismos —de 6.2 y 6.5 grados en la escala de Richter— que han sacudido su territorio, dejando un saldo lamentable de víctimas mortales y heridos. Venezuela es una nación hermana que, en los momentos más difíciles de nuestra historia, ha brindado un apoyo incondicional a nuestros connacionales.
La memoria histórica así lo atestigua: cuando el patricio Juan Pablo Duarte era perseguido a muerte por el dictador y entreguista Pedro Santana, encontró refugio y protección en ese territorio hermano. De igual modo, incontables dominicanos que huían de la sanguinaria dictadura trujillista hallaron en Venezuela una mano amiga y un aliento de esperanza.
Hoy, Tiempo Latino se solidariza profundamente con el pueblo venezolano ante la tragedia causada por estos desastres naturales, y extiende sus sentimientos de fraternidad y esperanza en este difícil momento.




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